Durante casi cinco años, desde septiembre de 2010 hasta abril de 2015, viajé a Barayo (Asturias) en numerosas ocasiones para completar un portfolio que reflejase mi experiencia en un enclave que conocía y fotografiaba desde tiempo atrás. La elección de esta pequeña Reserva Natural no es casual, como no son casuales muchas de las decisiones que tomamos en la vida. Tampoco lo fue la elección del blanco y negro. Una vuelta a la fotografía más clásica para acometer el más reciente de mis proyectos: intentar percibir lo que antaño no fui capaz de ver. El reto no era llenar la serie con fotografías atractivas y evocadoras; el desafío consistía en reflejar con unas pocas imágenes un sentir que excede del propio medio fotográfico. Soy consciente de ello y de lo subjetivo de cualquier empeño de esta clase. Por eso mismo, éste no es un proyecto sobre Barayo, trata más bien de la inmersión del fotógrafo en el paisaje y cómo resuelve visualmente ese desafío. Cómo reflejamos a traves de un puñado de imágenes una experiencia que es pluridimensional y multisensorial.

© 2017 Fernando Puche

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